De donde las flores
se embriagan con el néctar
fermentado de la caña
De ahí vengo yo
Y las palmeras se casan
con los indómitos huracanes
muriendo atrapados en nuestras costas
De ahí vengo yo
De donde al menor rose de la Clave
las caderas pierden compostura
y se entregan al frenesí y la locura
De ahí vengo yo
De donde hasta los malos augurios
son motivos para empinar el codo
en un colmadón o una esquina
De ahí vengo yo
De donde las calles deliran aterradas
de infernales enjambres de motoconchos
Que pululan como moscas
De ahí vengo yo
De donde las sonrisas
parecen mariposas que juguetonas
revolotean en la brisa
De ahí vengo yo
De donde los tricicleros pasean por las calles
las entrañas del campo
y de los mercados
De ahí vengo yo
De donde el mar tempestuoso
a pesar de su bravura
llega como amante solícito a la orilla
De ahí vengo yo
De donde la luna
duerme plácida en las copas de los árboles
arrullada por los cantos mansos de los ríos
De ahí vengo yo
De una media isla
enclavada en el centro mismo del Caribe
con una historia valor como ninguna
De ahí vengo yo
Donde Paris, Londres,
Puerto Prince, Madrid y Washington
tragaron el polvo amargo de la derrota
De ahí vengo yo
Y de donde la piel tornasolada de los amantes
se confunde con el manto de la noche
y se precipitan en una fiesta de besos y caricias
De ahí vengo yo