Qué tiene esa sonrisa
que mis resquemores doblega,
y hace latir mi corazón deprisa.
Sonrisa que ni enojo relega
para hacerme su adorador
mientras mis ojos sega.
Qué tiene esa piel, que me causa tal temblor
cuando mis manos la acarician,
que no siento ni de su desdén el dolor.
Piel, que por ella los sentidos se desquician
a su mas leve roce,
y por tocarla las manos envician.
Qué tiene esa voz, que me produce tal goce
cuando penetra en mi oído,
y que yo partir no ose.
Qué tiene esa mujer, que he perdido
el gusto por las fiestas, y a hasta el amigo,
pareciese que es el mismo Cupido.
Mujer, déjame acurrucarme en tu abrigo
déjame envejecer contigo,
o libérame de este cruel castigo … Ransés 11:38 AM, viernes 17 de Abril, primavera del 2009