
Recuerdo que de niño oía a los mayores decirle, con cierta severidad, a los niños: ¡No jueguen de manos! Y resulta que nosotros los humanos, y en especial en la infancia, al igual que muchos los animales necesitamos el juego corporal, tanto para establecer vínculos necesarios para nuestra inserción social, como para aprender a defendernos, como para obtener lo que recitaremos para la vida. Una persona tímida y de poco roce social será menos exitosa en la vida que una extrovertida y sociable. El juego es una imitación de la pelea, la guerra, de los combates entre enemigos, entre cazador y presa, solo que los participantes confían en no hacerse daño. Por eso se forma lazos afectivos, casi indestructibles, desde la niñez hasta la adultez, basados en la confianza, en la confianza de que se trata de un juego, en una diversión para aprender, para compenetrarse, para desarrollar habilidades, para dejar canalizar el exceso de energía, y que nadie le hará daño a nadie. Por eso cuando sus hijos y familiares tengan deseos de jugar piénselo mejor, anímese e intégrense aún cuando sea alrededor de un juego de bolas (bellugas)…
Pero, el juego no sólo sirve para desarrollar habilidades, canalizar energías y hacer amigos, atravez de éste los seres racionales e irracionales entramos en un estado de distención, relajamiento y gozo tan gratificante que nos produce alegría y mentras más alegre más felices y, si lo unimos a lo todo lo anterior, se pudiera decir que contribulle a formar ciudadanos menos deprecivos, menos sumidos en la soledad. Sólo una cosa, los politicos, sííííí, esos mismos: los politicos cuando juegan a la guerra, a los conflictos internacionales, al bonbardeo de campamentos de ancianos, mujeres, infantes y adolescentes refugiados, al bonbardeo de comboyes de alimentos y medicinas, de ciudades indefensas, no son nada divertidos, nada confiables, aún caundo a ellos les cauce felicidad…
Buenos mis queridos Tainos Locos Bohemios, prefiero los juegos de miradas y sorisas, los juegos en la cama, en la playa o por qué no en el comedor, con una piel contraria ronroneandome al oido, como gata en celos; las escaramusas de guerra de mis hijos, a la impúdica inocencia de maniaticos genocidas que pretenden destruirlo todo para asegurarse su felicidad…
Hay unos tipos en Wall Street
aprendices de alquimistas
haciendose ricos muy de prisa
que nos vuelven a todos pesimistas
entre risas y sonrisas
Juegan con papeles cada día
Llevandose por delante hasta la vida
Nuestros sueños y promesas
De un mundo mejor
Hay unos tipos en Jerusalén
Descendientes de las fieras
Matan niños y mujeres
Haciendo cuentos a los incautos
De que todo se hace
con permiso de Yavhé
Hay unos tipos en América Latina
Medios socios del Tio San
Según lo que se sospecha
Distrubuyendo porquerias
que destruye la humanidad
Hay unos tipos en Moscu
Que vendieron sus ojivas
Sus metrallas y fusiles
Mientras a los Mujiks y proletarios
Se les evaporaba los salarios
El honor enbalsamado
En un sarcofago del krenlin
Hay unos tipos del G-8
Descendientes de vampiros
Tienen el planeta mal herido
Enterrando sus colmillos
Sobre el agua y las flores
Las montañas, los colores
Tambien en el músculo de la fauna
Y de toda la progenie de Adán
Hay unos tipos por ahí… Ransés 3:30 pm 4/06/2010