Alta como las palmeras
y de piel de azucena
Ojos glaucos
y rojiza cabellera
es la que tiene
hoy mi alma en pena,
mis labios resecos,
mis manos vacías
y mis noches en vela
¿Cómo pudiera renunciar a ella?
No quiero
¿Cómo dejar de ser su esclavo?
Me muero
¿Cómo subsistir sin su voz de terciopelo?
No creo
¿Cómo renunciar a tenerla entre mis cuatro puntos
cardinales?
Yo no puedo
Yo no quiero
Yo no consigo creerme esa idea
Pensarme sin ella
Sentirme sin ella
Caminar las calle de este Santo Domingo sin ella
La necesito o no,
aun no lo se
La extraño o no,
quién sabe.
Tan solo por ella vivo
Tan solo por ella existo
corro, nado o camino
tan solo por ella
Tan solo
y solo por ella de nuevo
escribo. Ransés 25/01/2008 3:52 am