Valió la pena tanta espera
a esta tímida y naciente primavera,
para verla llegar.
Ver los aguaceros a los campos y ciudades anegar,
y al sol implorar
que la lluvia de permitiese calentarnos un poquito.
Perdermos el verano, al otoño ni lo cito
porque Santo Domingo estuvo ahíto
todo el año, del terrible aguacero.
Y para rematarnos, un frío pendenciero
desde diciembre hasta mas allá de febrero,
nos tiene a coger la loma.
Y ahora que la primavera asoma,
cual tímida paloma,
que venga el calorcito, o me voy para el extranjero. Ransés 12:33 PM, 27 de marzo,
primavera del 2009